Jueves, 15 de noviembre de 2018

¡Buenos días, familias!:

Si veis un rayo pasar, ¡es la seño Laura! Examen de Natural Science hecho, corregido, preparado para viajar a casa y notas subidas a la intranet. ¡Como las balas he ido esta mañana! 😉

La impresión general que me llevo es bastante buena:

– Ha salido muy bien, como era de esperar pues lo llevamos muy machacado.

– Luego, tengo varios casos de despiste que se dejan medio ejercicio sin hacer porque sólo completan pero no unen y cosas de ese estilo…

– Otros 4 me han dejado un poco alucinada, pues oralmente lo tienen todo clarísimo pero a la hora de ponerlo por escrito no han dado pie con bola y eso me despista bastante…

– Y, finalmente, tengo TRES casos de “Houston, Houston, we’ve got a problem!!!” Os cuento por qué:

El día que hicimos el primer examen establecimos 3 reglas de oro:

1) Lo primero que hago es poner el nombre.

2) Miro sólo a mi examen.

3) Me mantengo en silencio absoluto.

Reglas lógicas, ¿verdad? También establecimos las consecuencias de incumplir cada norma:

1) No corrijo exámenes sin nombre, pues no sabría a quién asignar la nota… Por tanto, el alumno que quede sin nota, tendrá, por defecto, un cero como calificación en esa prueba.

Aquí podréis decirme que por la letra (o con una bola de cristal) podría adivinar quién es el autor, peeero si yo los acostumbro a que no siempre hay consecuencias, ¿qué pasará cuando ya no estén bajo mis alas, o ni siquiera estén en el colegio? Os aseguro que nadie intentará adivinar si la letra es de Fulanito, de Menganito o de Zutanito… Por tanto, creo que es infinitamente mejor para ellos que aprendan esta lección estando en segundo de Primaria, donde las notas no tienen relevancia, a que tengan que hacerlo cuando “se jueguen las habichuelas”… Os aseguro que al que le pasa una vez, no le vuelve a suceder. 😉

2) Si echo el ojo a examen ajeno, automáticamente me es retirado el mío, con el correspondiente cero patatero.

3) Si el examen lo hacemos entre dos o nos ponemos a charlar… Cero patatero también. La prueba queda anulada, lógicamente.

Bien, todos tenemos cristalinas estas reglas… ¡O eso creía yo! Porque aquí viene mi “Houston, Houston!”: tengo tres exámenes sin nombre. :(  A los papis y mamis de los autores de estos exámenes os pido, por favor, dos cosas:

1) Una charla/reflexión con vuestros peques.

2) Sin dramatizar. Dándole la importancia justa y necesaria.

😉

Os he dicho un montón de veces, e insisto una vez más, que esto de hacer exámenes se entrena, que es bueno que sea ahora cuando aprendan de sus errores. Son lecciones muy valiosas que los prepararán para el día de mañana. Y, nosotros, debemos acompañarles en el camino enriqueciéndoles de todas las formas que nos sea posible… Aunque a veces eso signifique “fastidiarles” en el momento, pero haciéndoles ver con perspectiva que esto es una carrera de fondo 😉

 

Ahora, me gustaría trasmitiros el desencanto que sintió ayer la seño Carmen cuando pidió a nuestros aventureros que se prepararan para la clase de P.E. y de 26 alumnos, tanto solo 7 tenían consigo su bolsita de aseo… Chicos, ¡todo cuenta!

Por último, mañana ¡aquagym! :) :) :)

¡Feliz jueves a todos! Besicos,

 

Teacher Laura.